¿Cómo elijo mi sucesor?

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¿Cómo elijo a mi sucesor?

Es un fenómeno mundial.  Alrededor del 90% de las empresas en el mundo son familiares, siendo generadoras de gran parte de los puestos de trabajo y del PBI mundial. No solo eso, las empresas familiares resultan ser más rentables que sus competidoras por muchas razones, entre ellas, resiliencia, capacidad de adaptación, mirada a largo plazo y el compromiso de sus miembros.

Pero tienen un desafío especial. A las decisiones de negocio e inversión que deben tomar en su día a día, se les suma las complejidades vinculadas a la propiedad y las relaciones entre los miembros de la familia.

Las empresas familiares encuentran muchos obstáculos para lograr sobrevivir a la siguiente generación. De primera a segunda generación, esto es, de padres a hijos, solo logra sobrevivir una de cada tres empresas. Y de segunda a tercera generación, esto es, de hijos a nietos, solo un 15%.

Con estas cifras podemos darnos cuentas que son muy pocas las empresas familiares logran el sueño de perdurar.

Entonces debemos preguntarnos ¿cuál es el momento más desafiante para la continuidad de la empresa familiar? El momento del relevo generacional es crucial para la subsistencia de la empresa familiar.

En ese momento, las empresas familiares se vuelven muy vulnerables, especialmente, cuando no hay planificación.

En mi experiencia, en la elección del sucesor se mezclan distintos sentimientos. Por un lado, la intención de dejar a alguno de mis hijos o a todos ellos al mando de la empresa familiar. Por otro lado, la duda de si estarán preparados para ello. Es más, en muchos casos, se deja de tomar decisiones para evitar pensar en estas cuestiones, con la consecuencia de que, con la partida del fundador, se genera un conflicto que perjudica a la familia y paraliza el negocio.

Lamentablemente, en ese momento la empresa familiar queda en desventaja. Mientras que sus competidores siguen buscando desafíos y generando negocios, la empresa familiar queda envuelta en una “parálisis” que pone en juego todo lo logrado hasta el momento.

Entonces, ¿qué podemos hacer para evitarlo? La respuesta está en la PLANIFICACIÓN.

Lo primero que me preguntan los clientes cuando empezamos esta etapa es, ¿cómo elijo a mi sucesor?

En mi opinión, la respuesta está en la empresa, no en la familia.

Lo primero que debemos definir es la visión, qué queremos lograr con la empresa familiar en los próximos años.

¿Queremos conservar el carácter familiar de la empresa? ¿Queremos impulsar el crecimiento a nivel local o internacional? ¿Queremos modificar la estrategia el negocio? ¿Queremos profesionalizar la empresa?

Una vez tenemos identificada la visión y los desafíos que nos esperan, recién ahí podemos analizar el modelo de liderazgo que necesitamos de cara al futuro.

Y una vez definido el modelo, podemos determinar si tenemos a la o las personas indicadas para liderar la empresa dentro de la familia, o por el contrario, si debemos salir a buscar candidatos por fuera de la familia.

Para terminar, destaco que, para sorpresa de muchos, la elección del sucesor es el inicio del proceso. En el próximo artículo comentaré el siguiente paso.

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